El salvar vidas a través de la donación de órganos y tejidos es posible no sólo por nuestro trabajo. Es posible gracias a:

  • Cada persona y cada familia que toma la decisión de salvar vidas a través de la donación del regalo de vida. Los médicos, enfermeros, capellanes y otros profesionales de la salud en los 183 hospitales donde servimos, cuya dedicación y esfuerzos nos permiten respaldar a las familias y salvar vidas. Los directores fúnebres, investigadores de muertes violentas y examinadores médicos que apoyan nuestro trabajo con las familias, ayudando a facilitar el proceso. Los líderes del clero que apoyan a los feligreses y sus familias en la decisión basada en la fe de dar vida a través de la donación. Los más de 500 voluntarios que trabajan para educar a sus comunidades acerca del por qué y el cómo convertirse en donantes de órganos y tejidos. Los voluntarios que se dedican a atender las necesidades de nuestras comunidades afroamericanas e hispanas.
  • Las organizaciones aliadas que trabajan con nosotros para promover la comprensión y el apoyo públicos para la donación de órganos y tejidos como un asunto vital de salud pública.   

Éstos son los muchos socios de muy diversas comunidades que se unen en el esfuerzo por salvar y mejorar la vida de tantas personas como sea posible a través de la donación de órganos y tejidos.